La capital del Serrablo es una ciudad moderna ubicada en un lugar estratégico y rodeado de una riqueza natural y patrimonial maravillosa para disfrute de visitantes.

Sabiñánigo, capital del Alto Gállego, es una pequeña población de la provincia de Huesca, situada en un punto estratégico entre los Valles del Aragón y de Tena.

Tradicionalmente se conoce a la comarca de Sabiñánigo como “el Serrablo” y de ahí viene la definición de serrableses para las gentes de estas tierras aragonesas.

Dentro del término municipal nos encontramos el Parque natural de la Sierra y Cañones de Guara. La ciudad se encuentra a 52 kilómetros de la capital, Huesca, y está habitado por 10.000 personas, constituyendo la segunda ciudad más importante de los Pirineos aragoneses, tras Jaca.

El ferrocarril trajo el progreso

Estación de tren de Sabiñánigo by canduela – Flickr

Según varias fuentes, en tiempos del emperador Augusto, un patricio romano llamado Sabino creó la ciudad. Para otros Sabiñanigo procede de un acaudalado hacendado de Roma llamado Sabinianus, que pudo residir en la comarca 400 años mas tarde.

Del Sabiñánigo medieval se conserva un torreón utilizado como campanario de la iglesia parroquial, construida en el siglo XVI y el Ayuntamiento del siglo XVII. En la zona ajardinada se recompuso el ábside de la arruinada parroquial de Gavín, ejemplar de la arquitectura prerrománica serrablesa.

La ciudad empezó a crecer al llegar el ferrocarril y crearse servicios para los turistas que disfrutaban del Balneario de Panticosa.

Actualmente es una ciudad jóven que se preocupa por cuidar y poner en valor su pasado cultural y su historia. Así podremos apreciar la riqueza patriomonial de Sabiñánigo y sus alrededores en el Museo Ángel Oresanz y Artes de Serrablo. Aquí se exhiben objetos culturales y materiales del Pirineo.

También merece una visita el Museo Nacional de Dibujo Julio Gavín Castillo de Larrés con más de 3000 obras de Saura, Guerrero, Zuoloaga, Pablo Serrano o Dalí.  El edificio que lo acoge es un castillo medieval recientemente acondicionado.

Sabiñánigo, Puerta del Pirineo

Vista de Sabiñánigo por Carlos Blas Bahillo – Flickr

A los pies de la ciudad se elevan los pirineos con unos paisajes ricos en ecosistemas y abundantes en arquitectura religiosa y popular.

Para los amantes del deporte, la oferta de trekking, escalada o sky, entre otros, es inmejorable y todos los años se celebra la célebre y temida Marcha Cicloturista Quebrantahuesos.

Además podremos disfrutar del Parque Temático de los Pirineos `Pirenarium´,  que acoge una representación a escala de los diferentes espacios naturales y edificios emblemáticos del Pirineo Aragonés.

El parque dispone de un centro comercial, alojamientos y restaurantes, además de poder disfrutar del ocio con variadas actividades.

Sabiñánigo ha sabido pasar de lo rural a lo industrial conservando la belleza de su parte vieja, atesorando el valor de las tradiciones culturales a la vez que crecía en población y económicamente. Y todo ello con el marco incomparable de los Pirineos.

Cómo llegar

  • En coche, desde Huesca o Zaragoza se puede llegar por la A-23 de Zaragoza a Huesca y luego coger la N-330 hasta Sabiñanigo.
  • En avión, el aeropuerto más próximo es el de Pau,  Huesca y Zaragoza. Desde la capital maña se puede coger un autobús con destino a Sabiñánigo aunque también existen trayectos regulares desde Huesca cada dos horas (Alosa es la compañia). El recorrido Zaragoza-Sabiñánigo dura 2 horas en este medio.
  • El ferrocarril es una alternativa y si usamos el llamado Canfranero tartadaremos un poco mas pero disfrutaremos del espectacular paisaje. Este tren recorre Zaragoza, Huesca y Sabiñánigo. Cuesta 12,75€ en Regional y 14,20€ en TRD.

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