Entre todas las manifestaciones religiosas españolas que por estas fechas inundan nuestros pueblos y ciudades, destaca, por su singularidad y la del entorno, la Semana Santa de Cuenca.

Jerusalén castellana

España, tierra de hondas y arraigadas tradiciones, se viste de nazareno cuando llega la primavera.

En cada rincón hay una manera diferente de manifestar la Pasión y Muerte de Jesucristo, pero hay una pequeña ciudad castellana, con una peculiar fisionomía y paisaje, en la que el corazón se te encoge y los sentidos se disparan.

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Ciudad de Cuenca by Kio LoSa – Flickr

Cuenca, nido de águilas entre las hoces del Júcar y del Huécar, se echa a la calle de Domingo a Domingo para sentir el palpitar de emociones que todos los años inundan esta ciudad Patrimonio de la Humanidad.

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Banceros de Cuenca by Francisco – Flickr

Entre estrechas y empinadas callejuelas medievales contemplaremos túnicas moradas, capuces de terciopelo, tulipas con sus velas encendidas en la oscuridad de la noche, ascendiendo por Cuencalvario, tallas artísticas sobre andas de noble madera, llevados por sus banceros a hombros…

Se nos pondrá la piel de gallina con el sonido de los tambores y clarines, con el silencio al paso de La Soledad de San Agustín, con el cántico del Miserere en San Felipe…

La Semana Santa de Cuenca es castellana, sobria y está impregnada de espiritualidad, colores, sonidos y sentimientos en cada rincón.

Cuenca es única y así se refleja en sus imagineros, sus procesiones peculiares y asombrosas como la de las Turbas en la madrugada del Viernes Santo, sus marchas compuestas por compositores de la tierra, sus increíbles templos como la Catedral…

El visitante que estos días decida asomarse por este lugar no quedará indiferente. Entre procesión y procesión le aconsejamos que pruebe el típico resolí, un licor típico de procedencia árabe, y de postre el Alajú de almendras.

No dejes de probar el alajú

Y si quiere conocer más, en Cuenca hay infinitos museos y a un paso tiene la exuberante Serranía de Cuenca, con miles de parajes para desconectar y sentir la llamada de la naturaleza.

Cómo llegar

Cuenca está a medio camino de Madrid y Valencia. Desde Madrid hay autovía (la A-40) pero también se puede llegar desde múltiples puntos de España.

Por ferrocarril se puede venir en AVE o en tren regional. En autobús desde Madrid con AutoRes y desde Valencia con Alsina.

Le recomendamos que deje el coche en la parte nueva y acceda a pie, en taxi o bus al casco antiguo.

Tlf. de información: (0034) 969241050

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